miércoles, 13 de mayo de 2009

COMUNICADO CONSEJO EVANGELICO DE VENEZUELA


COMUNICADO CONSEJO EVANGELICO DE VENEZUELA, CAPÍTULO DE LOS ALTOS MIRANDINOS



San Antonio de Los Altos, 24 de Abril 2009

El Consejo Evangélico de Venezuela fundamentado en su posición cristiana evangélica, saluda el hecho de que no fuera presentado en segunda discusión en la comisión de la responsable en la Asamblea Nacional dentro del “Proyecto de Ley Orgánica para la Equidad e Igualdad de Género”, la temática que se dio en llamar “Asociaciones de Convivencia”, así como la sentencia del Tribunal Supremo de Justicia en que se interpreta el artículo 21 de tal manera que se deja sin efecto al menos de momento la posibilidad de reconocer jurídicamente la unión de personas del mismo sexo. Así en consonancia con esto emitimos nuestras consideraciones sobre el tema y exponemos nuestras opiniones.

Consideramos que “El proyecto de Ley Orgánica para la Equidad e Igualdad de Género” incluye un articulado diseñado para proteger los derechos de la mujer, lo cual desde el punto de vista social, requiere un activo compromiso del estado y la ciudadanía a fin de garantizar, proteger, y promover tales derechos, de modo que nos solidarizamos con la iniciativa de la Asamblea Nacional en legislar sobre este tenor, sin embargo diferimos con la pretendida mezcla de esta ley con temáticas que pretenden generar privilegios sobre la base de una orientación sexual particular, al promover lo que en primera discusión de este proyecto de Ley se presentó como “asociaciones de convivencia”, lo cual viene a ser un equivalente del matrimonio aplicado a la unión de personas del mismo sexo.

La iglesia evangélica cree y defiende el fundamental valor de la familia como eje básico de la sociedad, y declara que su establecimiento se produce mediante el matrimonio cuya conformación sólo es legítima mediante la unión entre un hombre y una mujer, capaces responsablemente de brindar un ambiente adecuado para tener y criar hijos, y formarlos en plenitud brindándoles las condiciones familiares básicas para la satisfacción de sus necesidades espirituales, morales, emocionales, y materiales. Tal como lo enseña la Biblia, y la Constitución y las leyes de la República.

La Constitución Nacional, en sus artículos 75, 76 y 77, claramente establece la protección del Estado a las familias y matrimonios establecidos entre un hombre y una mujer, por lo que la concepción de “asociaciones de convivencia” que se ha presentado como una alternativa al matrimonio, viene a ser un equivalente fraudulento a los motivos que sustentan el texto constitucional que es categórico al fijar quienes son los sujetos del matrimonio excluyendo cualquier tipo de unión distinta a la que consagra la constitución y las leyes de la república.

Consideramos que haber dado rango jurídico a las llamadas “asociaciones de convivencia” de personas del mismo sexo, habría facilitado la solicitud de adopciones de niños o niñas por parte de quienes se acogen a esta condición, cuestión esta que reconvendría no sólo los principios morales consagrados en la Biblia, sino que afectaría considerablemente el desarrollo sicosocial del niño o la niña adoptado para quien la adopción viene a ser un valioso medio para su correcta formación y no para satisfacer necesidades del adulto.

Consideramos que las llamadas “asociaciones de convivencia” representan una degradación del concepto cristiano de la familia lo cual nos lleva a declararnos en contra de otras formas de unión equivalentes al matrimonio que no sea entre un hombre y una mujer, ya que tales “asociaciones de convivencia” entre personas del mismo sexo, apuntan a la desintegración del orden natural establecido por Dios para el ser humano, de los valores cristianos y morales como bien lo señala la Biblia en Génesis 1:26-27, Levíticos 18:22, Romanos 1:26-28, 1° Timoteo 1:9-10, 1°Corintios 6:9-10.

Desde el punto de vista evangélico las personas que eligen una orientación sexual distinta a la heterosexualidad, tienen los mismos deberes y los mismos derechos humanos y jurídicos básicos que todos los demás, pero de allí a la promoción de una determinada orientación sexual confiriendo un carácter equivalente al matrimonio como lo reconoce la Biblia y la Constitución Nacional, resulta cuestionable, ya que la orientación y la actividad sexual no está contemplada como derecho civil, luego viene el hombre y la mujer objeto de derecho no por su orientación sexual sino en función de su género definido en su concepción. Consecuentemente y en vista de que los hombres y mujeres (independientemente de su orientación sexual) tienen garantizados todos sus derechos no vemos necesidad de privilegiar una preferencia sexual al sancionar leyes que atentan contra la familia, la moral y buenas costumbres.

El pueblo cristiano evangélico, es un pueblo eminentemente pacífico, que pretende vivir un estilo de vida y una identidad moral basada en la Biblia y en la vida y ejemplo de Jesucristo. La iglesia asume la misión preponderante de llevar la Palabra de Dios a toda criatura, para ayudarles en la restauración de sus vidas y al pleno conocimiento de la mejores prácticas para reponerse del yugo de generado por una vida a espaldas de Dios, así como al yugo de la pobreza, la enfermedad, el cautiverio emocional y la amoralidad, en tal sentido respetamos a todos los seres humanos cualquiera sea su condición, pero somos contrarios a la promoción conductas que atenten contra la moral e integridad de la familia claramente definida por las leyes y por Dios.

Cuando cuestionamos el matrimonio entre personas del mismo sexo, no somos sostenedores de un status quo que defienda relaciones “patriarcales o injustas”, muy por el contrario pretendemos defender el modelo de familia establecido por Dios en la Biblia y en la realidad natural, el único modelo de familia capaz de procrear naturalmente, y de generar el complemento emocional necesario para la formación de los hijos que encuentran sus elementos de identidad sexual en el reconocimiento del padre y la madre.

Consideramos que la convivencia con personas de un mismo sexo es una decisión cuyo carácter no es necesariamente permanente pues las personas están en la facultad de elegir su orientación sexual y hasta un determinado tiempo podrían revertir esa decisión, mientras que el sexo de una persona no es elegible, pues se nace siendo hombre o mujer, dicho así legislar sobre la familia (de la cual se espera su mayor permanencia y solidez a fin de procurar el mejor bien social) sobre la base de algo no permanente como lo es una factible circunstancial decisión sobre una preferencia sexual, es sencillamente colocar a la sociedad y a la familia en una condición inestable y contribuir con la promoción de estilos de vida que no sólo se enfrentan a la moral cristiana sino al mejor bien para nuestros hijos.

Consideramos importante destacar que las orientaciones sexuales distintas a la heterosexualidad no son en modo alguno producto de una condición genética, hereditaria, u hormonal no existen demostraciones serias para sostener tales ideas. Sostenemos y somos testigos de que tales orientaciones son reversibles, y ratificamos la vocación de la iglesia como comunidad terapéutica que gratuitamente, con amor, compañerismo, confidencialidad, y con la gracia de Dios acoge a quienes desean poner su confianza en Cristo a fin de ser restaurados.

Finalizamos ofreciendo a la Asamblea Nacional nuestra disposición a contribuir con el intercambio de ideas respecto a temáticas en torno a la familia y demás cuestiones relativas. Es importante tomar en cuenta el pensamiento religioso representado por las iglesias que vienen a ser un vital actor en el concurso de ideas y opiniones que configuran el conjunto de convicciones de una parte importante del pueblo venezolano, y en ese sentido el pueblo evangélico representa un importante porcentaje de la población que ha de ser escuchada ante la presentación de temáticas tan sensibles como la definición de la naturaleza de la familia y el matrimonio.

La iglesia evangélica entiende su rol en contribuir a la paz social, a la reconciliación entre los hombres y mujeres, y a ponderar responsablemente los asuntos relativos a los valores, principios de vida, moral, espiritualidad, y ética.


atte.José Piñero
http://www.elpastor.tk/

2 comentarios:

Rev. Jimmy Di Gouveia dijo...

Me parece completo este comunicado, está direccionado hacia la defensa de la familia como institución social y bíblica, defender los derechos de niños y niñas huérfanos de vivir en medio de familias heterosexuales y además ofrecer una ayuda integral a personas que tengan una distosión en cuanto a su definición sexual.

Lember dijo...

Adicionalmente, he leído varios libros acerca de la crianza de los niños y todos concluyen que para la correcta formación del niño es necesaria la presencia de un Hombre y una Mujer, tal como Dios lo planeó desde el principio.